“Haz lo que digo, pero no lo que hago” podría ser el comienzo o el final del discurso de nuestro presidente del gobierno en Rio+20.
Rajoy centró su discurso en la importancia de la economía verde para combatir la pobreza y fomentar la inclusión social. Bonitas palabras para un presidente que desprecia todas las propuestas de los grupos ecologistas y que crea bolsas de pobreza y exclusión. También dijo que hay que apostar por el desarrollo sostenible como único camino, mientras que él apuesta por la energía nuclear, las prospecciones petrolíferas, la urbanización de playas vírgenes y la construcción de Eurovegas.
Pero considero que pasó de la hipocresía al cinismo cuando dijo que hay que apostar por las energías renovables, precisamente un gobierno que ha eliminado las ayudas a las renovables, supongo que para favorecer a los lobbies del carbón, el petróleo o las nucleares. Esas ayudas son totalmente rentables por el empleo que crean y el ahorro económico que supone para las familias azotadas por la crisis. Sin pensar en cambios climáticos, contaminación u otros temas ambientales que tanto se desprecian con la coartada de la c
risis.
La apuesta por la economía sostenible pasaría por fomentar las energías renovables, la agricultura ecológica, el turismo cultural y de naturaleza, la rehabilitación de viviendas para hacerlas más eficientes energéticamente. Sin embargo las apuestas de nuestro gobierno pasan por ayudar a la banca en lugar de a los ciudadanos, resucitar la especulación urbanística y volver a los errores del pasado.
Como militante de un partido político que apuesta por una sociedad alternativa creo que la hipocresía del PP es similar a la del PSOE y las políticas económicas de ambos favorecen siempre a los mismos. Sólo espero que esa hipocresía no se contagie al resto de partidos y que haya alternativas, pluralismo y esperanza. El futuro tenemos que trabajarlo entre todos. Esperar a que solucionen nuestros problemas quienes nos han metido en ellos es estúpido e irresponsable.
Francisco Povedano Aguilera